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sábado, 20 de octubre de 2007

HUELLAS IMBORRABLES

Cap. Anterior Vio marchar a Mauricio tomado de la mano con esa hermosa mujer, la trivial idea de que ahora ella podía ser llamada como la ex novia del prometido de Clemencia le produjo gracia, al parecer jamás sería conocida por su nombre, aunque afortunadamente la prensa no había invadido su vida. Quiso llamarlo, preguntarle como estaba, cómo superó todo lo sucedido, tenía la necesidad de recibir su perdón, de explicarle el por qué de su decisión y mucho más que eso, ser su amiga. Pero quizás a él no le importaba nada, todo lo que ideó se esfumó en un simple saludo, caminando lánguidamente al apartamento pensó como sería su vida si se hubiese casado, ahora estaría esperándolo para recibirlo con un beso y de seguro almorzarían fuera, ja, ya no hay esperanzas, ahora Mauricio es el novio de una de las mujeres mas hermosas del mundo y el recuerdo de ese amor quedará sepultado, sin embargo hay quienes dicen que los sentimientos son lo mas importante, así que sólo el físico de esa mujer no era el arma que podía retener a Mauricio, pero ahora nada más hay eso: recuerdos, aun así se preguntaba qué sería de su vida, había perdido a su familia, a sus amigos, y después de lo de anoche a lo mejor hasta la poca dignidad, ¿Dónde acudir? Ahora lo único que tenía era a Cesar.
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Fue al sofá sintiendo el corazón latir con mucha mas fuerza, las lágrimas corrían sin parar, la decepción, la rabia, el orgullo herido la invadía y no sabía como actuar, quería gritarles, golpearlos, asesinarlos, pero también huir, huir de todo. Se levantó y suspiró profundamente, la escena se repetía en su mente una y otra vez, ahí desnudos. Bajó las escaleras velozmente, todos los inquilinos estaban en sus puertas observándola, parecían que todos eran testigos de su vida y todos cómplices de lo que hacía Cesar, cualquiera de ellos podría tener información de cómo metió a esa mujer al apartamento. Caminó, caminó sin pensar, sin sentir, solo flotaba en un espacio, etérea, inerte, como muerta en vida, caminó tanto, llegó al parque del este, tomó un poco de agua y se sentó frente al estanque cuando de pronto vio a Mauricio y se olvidó de toda su desgracia.
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Cuando Fabiana llegó preparó algo rápido de comer, Cesar la abrazó y le pidió que la soltara, le suplicó perdón por lo ocurrido ayer y ella fue hasta el cuarto y se asomó a la ventana, ahí afuera estaba todo: la gente, la tecnología, el mundo que quería conocer y que no estaba segura de disfrutarlo con él, Cesar cerró la puerta y volvió en si, lo vio a los ojos y se preguntaba porqué lo amaba tanto, él no se lo merece
- ¿No piensas perdonarme? – Dijo él con voz entrecortada.
- Hoy te vi en el cuarto de huéspedes con una mujer. –Le dijo en voz baja. – No sabes lo mal que me sentí al ver con mis propios ojos quien eres y qué eres capaz de hacer, comprobar que no me amas de verdad, que todos tenían razón y lo peor es que soy una pobre tonta.
- ¡Si te amo!- Interrumpió. – No sé por qué destruyo todo lo que toco, a veces soy tan bruto que no me doy cuenta del daño que le puedo hacer a otros, ¡es que soy tan idiota!- Gritó y golpeó fuertemente la pared, pasó las manos por su cabello y se limpió las lágrimas, prosiguió. – Me dejé llevar por mis impulsos, por la rabia, no medí las consecuencias mi Fabi, perdóname… quizás eso no basta pero es lo único que puedo pedirte, perdón, te amo y te juro que no volverá a pasar.
Comenzó a llorar desesperadamente y se recostó de la pared, Fabiana sintió lástima pero se contuvo y salió de la habitación, fue hasta el recibo y se lanzó al piso donde lo escuchaba llorar, su mente estaba en blanco, quiso desaparecer, se dirigió al cuarto y lo besó en los labios mientras lo desnudaba, se besaron con ahínco, sus ojos destellaban deseo, se besaron hasta el último poro, hasta que al final, en el piso, dieron rienda suelta al placer, a la pasión.
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Durante días estuvo leyendo algunos libros de la universidad, pensando por instantes si volvía a estudiar y cómo decirle a Cesar que quería hacerlo, quizás el se opondría porque evitaba a toda costa que ella tuviera contacto con el resto del mundo, y lo que antes le parecía un acto de amor ahora le empezaba a agobiar, a sentirse presa dentro de ese cuarto, dentro de su mismo cuerpo. Cuando sonó el teléfono abruptamente deseó que fuese Mauricio, dejó las bolsas de comida que acababa de comprar y atendió. Era Alexandra pidiéndole le acompañara a ir de tiendas, ya que Cesar no estaba y quizás llegaba antes que él regresara aceptó. Ordenó los enseres, revisó las facturas y decidió preocuparse por los gastos después, ya las tarjetas de crédito estaban llegando a un límite y los intereses por mora aumentaban más.
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- Hablé con papá ayer en la noche, en Eslovenia amanecía, me contó que estaba muy bien, el fin de semana estará en Francia, va con nuestro hermanito, que curioso tener un hermano europeo que no conocemos. – Dijo Alexandra mientras se quitaba los lentes de sol y caminaban por la tienda observando todo.
- Si, tan solo lo conocemos por fotos. Quisiera hablar con papá, no sé de él desde hace tanto. Y Mamá, ¿Cómo está?-Preguntó Fabiana.
- La abuela le consiguió una exposición en Buenos Aires, es de varios artistas latinos, estará un mexicano y un chileno también. Será dentro de tres semanas, está muy animada con eso, porque ha estado muy distante últimamente, también me pregunta por ti, pero no te perdona. Su exposición será al día siguiente de la boda de Mauricio, partirá después del matrimonio a Argentina – Dijo Alexandra con tranquilidad.
Esa noticia recorrió cada uno de los sentidos de Fabiana hasta estallar en su cerebro, tardó segundos en reaccionar y hasta dudó de haber escuchado bien, ante su gesto de incredulidad, sorpresa, negación, rabia, decepción y un mínimo de alegría, Alexandra explicó mejor.
- Si Fabiana, se casa con Clemencia, y nos han invitado. Mamá y yo luego de pensarlo decidimos ir un rato, con mi novio, no estaremos a gusto, pero por cortesía debemos estar ahí, además nuestras familias a pesar de todos siguen siendo amigas.
- Es demasiado rápido. – Dijo aun sorprendida Fabiana.-
Han pasado algunos meses desde que sucedió tu huida. Y la boda de ellos dicen que será tan pronto porque Clemencia tiene un contrato que cumplir en Japón y Mauricio decidió hacer un postgrado y dejar sus negocios en manos de su padre, nada mejor para un informático que estudiar en Asia. Antes de marcharse quieren casarse. Claro el día de la boda, la familia de Mauricio estará en casa de la novia. Para evitar su fuga.
Ambas sonrieron. Alexandra aunque es la menor posee una seguridad y madurez de la que muchos dicen carece Fabiana.
- Es increíble como aquello que antes era un problema, una tristeza, ahora nos cause gracia. De verdad le deseo toda la felicidad del mundo. En tres semanas ya no habrá vuelta atrás. – Dijo Fabiana suspirando.
Alexandra se probó un vestido, le regaló unas botas a Fabiana, caminaron un poco más y luego se sentaron a comer.
- ¿Como estas con Cesar?, jamás hablas de él. - Preguntó su hermana.
- Estoy bien. – Se limitó a decir. Volteó casualmente y a través de los enromes ventanales del centro comercial pudo ver a gran distancia que Cesar se encontraba en la acera, al frente, se levantó y corrió hasta el ventanal, Alexandra la miró asombrada y la siguió. Había visto bien, era César.
- ¿Qué sucede? – Preguntó Alexandra. – ¿Vistes un fantasma?
- Es Cesar, allá abajo. – Lo señaló. – Está vestido con un sweater que le regalé hace días.
- No es de extrañar que le des todo. No sabes cuanto detesto a ese tipo.
- Pero es que no entiendes...- Dijo Fabiana. - Está muy impecable, y no debería estar aquí, y tampoco debería estar vestido así.
- No sé de que habas. – Dijo Alexandra extrañada.
- Él está trabajando en construcción, debería estar lleno de polvo, para ser más lógicos, él debería estar trabajando ahorita. – Dijo en voz baja, pensativa, analizando todo y tratando de escudriñar a tanta distancia cada gesto. ¿Qué hacia en esa zona tan lejos de casa? ¿Que hacía cada día?¿Por que no vestía la ropa con la que salio del apartamento en la mañana. ¿Dónde estuvo esos dos años? Vio desde lo alto que tomó un taxi, respiró profundamente, pidió un mocaccino, hablaron un rato más, Fabiana le dijo que se quedaría un rato en el centro comercial cuando Alexandra le dijo para llevarla a su casa, algo extrañada se retiró, sabía que no todo marchaba tan perfectamente como Fabiana lo hacía aparentar, dudaba si decirle a su madre todo lo que estaba sospechando, pero prefirió callar y esperar. Pasaron algunas horas y Fabiana se asomaba a la ventana reiteradamente, tomó otro café, entró al cyber y casualmente pudo hablar con su padre a través de esa gran herramienta que es la Internet, no ahondó en detalles, pero le dejó entrever que quería marcharse lejos y él le insinuó que Europa Central queda a mucha distancia de Caracas. Caminó nerviosa hacia la ventana y ahí estaba, el mismo taxi, bajó rápidamente, las nubes estaban grises, el viento era frío.
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Mauricio estaba al pie del altar, observó el reloj y aunque no quería pensar en lo que sucedió, ese triste recuerdo venía a su mente, su madre lo observó desde el primer puesto y le sonrió tratando de otorgarle algo de calma, algunos periodistas aguardaban afuera, al fin llegó ella, Clemencia, mas hermosa, mas delicada, resplandeciente, sonrió desde la puerta y la marcha nupcial comenzó. Fabiana observó el reloj, faltaba poco, y corrió, hoy tomó una decisión: Toda determinación que tomara la llevaría a cabo, toda decisión conlleva a la acción, sería mas espontánea y lucharía por lo que quería y lo que pensaba, aprendería de cada error y cada experiencia negativa seria una enseñanza, cruzó la esquina, respiró profundamente y se detuvo en la entada de la Catedral.
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Se dirigió al taxista, con toda la seguridad de que era la misma persona con la Cesar había conversado pensó que podía descubrir muchas cosas.
- Buenos días. – Dijo con Firmeza. – Podría llevarme a la misma dirección donde llevó al señor del sweater blanco, hace dos horas aproximadamente.
El chofer la miró extrañado, dejó escapar una bocanada de humo y lanzó el cigarrillo a la acera.
- Era un señor alto, moreno. – Prosiguió ella
.- Sí, lo recuerdo. – Dijo el señor interrumpiendo y sonrió, dejando ver su maltratada dentadura. Mientras se dirigían al lugar, su imaginación no descansó, no sabía si ese desconocido la estaba llevando a donde quería, pero el paisaje iba cambiando drásticamente y observaba zonas tan pobres que jamás había visto. Apretó el celular, si algo le sucedía bastaba con llamar, ¿a quien?, empezó a comerse las uñas, si Cesar estaba ahí, ¿Qué hacia?, pensó en miles de cosas que podría hacer y eso la aterraba más, lo conocía tan poco, ¿Qué haría Cesar esos dos años?, se mordió el labio inferior, ¿Cómo averiguarlo?, tenia que dejar el miedo y enfrentar la vida como es, tenía que adaptarse a la soledad si era preciso, ¿vivir conmigo misma me aterra tanto? tenia que aceptar que había crecido, madurado y que podía valerse por sí misma. Llegaron. Era un barrio de clase baja situado al oeste de la ciudad, algunos niños corrían descalzos y un grupo de hombres tomaban cerveza en la esquina, se armó de valor y se dirigió a ellos.
- Buenos días. – Dijo observándolos a los ojos. - ¿Dónde puedo encontrar al señor Cesar Duran?Ellos la miraron con deseo, pero se mantuvo inmune a esos pensamientos libidinosos que flotaban en el ambiente.
- Si no está en su casa debe estar con un cliente. Imagino que quiere mercancía, ¿verdad? – Dijo uno de ellos, un señor de 40 años, con la barba crecida, y el cabello enmarañado.
- Si. Lo estoy buscando por un negocio. – Dijo ella rápidamente, tratando de adivinar a qué se refería.
- Es la tercera casa después de esa esquina. – Señaló el mismo hombre.
Caminó despacio, pensó que era mejor retirarse, dialogar luego con Cesar sobre lo ocurrido, esperar que fuese él quien le dijese que estaba sucediendo. Tal vez estaba equivocada y había hecho demasiadas conjeturas, condicionada por tantos comentarios negativos hacia él. Se detuvo, estaba comenzando a llover, observó el reloj, y reconoció que aparte de que era tarde debía guardarlo, estaba en un barrio peor que donde vivía. Le urgía saber quien era ese ser con el que dormía, con el que soñaba, con el que decidió cambiar de vida, con el que hacía el amor. También vino a su mente el próximo matrimonio de Mauricio y reconocer que jamás ese hombre volverá a amarla la hizo sentir desdichada. Caminó y decidió terminar lo que había iniciado. Tocó la puerta. Observó el lugar. Volvió a tocar. Algunas gotas comenzaron a caer. Tocó por tercera vez. - ¡Ya voy! – Gritaron desde adentro, era una voz chillona acompañada del llanto de un niño. Hasta que al final abrieron la puerta. Era una mujer morena, de cabello ondulado, contextura gruesa, ojos pardos. Llevaba un niño de la mano y en el hombro un bebe de algunos 6 meses de nacido.
- ¿Dígame que buscaba por aquí mijita?- Dijo de forma desafiante.
- Busco al señor Cesar, me dijeron que vive aquí, el señor Cesar Durán. – Dijo con dulzura. Tratando de equilibrar la situación.
- Mi esposo acaba de salir. – Dijo con una marcada acentuación esa mujer para hacerla enterar de que ese hombre le pertenecía ante las leyes y Fabiana quedó petrificada.
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© Jesus Maury, 2007, todos los derechos reservados.

5 comentarios:

Granda dijo...

Hola Jesus, hasta hoy pude meterme a leer tu blog. Cuantas cosas pasaron en este capitulo, pero el final me dejó como a fabiana, "petrificada" y no me aguanto leer el prox capitulo, que segun creo es el final.
Cesar me cae muy mal, lo odio.

Te felicito, es una historia atrapante.

Karla dijo...

Hoooola Jesús!!!

Hoy no tengo preguntas, solo quiero acotar que: NO ODIO a Cesar tanto como ODIARÉ a Fabiana si sigue soportando esa situación (jaja, que intensa!).

... Cambié de parecer, si tengo una pregunta ¿ya tienes el reemplazo para 'Huellas imborrables' en los 'domingos de novela'?

Eso es todo, ¡Saludos!

Jesús Maury dijo...

Hooolaaaa Granda y Karla, gracias por continuar la historia.. y que bueno que algo les haga sentir estos personajes.
El proximo capitulo si sera el final, asi que deben estar en primera fila jeje, espero les guste.

Y Karlita, tengo otra historia, pero pienso colocar relatos cortos, mios y algunos que me han enviado. Para que descansen un poquito.
Una vez mas GRACIAS!

Cristhiam dijo...

Ulap...!!!

muy wena tu pag...!!!

me a encantadOo...1!!

sobre to' esa histora, es tan, tan atrapante, envolvente; comienzas a leer y luego iap ni puedes parar de leerla hasta que llegas al final...!!!

WEnO te felicito...!!!

Jesús Maury dijo...

epale Cris... gracias! me alegro que te haya gustado.. Bienvenido!

aunque creo que empezaste por el 5to jeje... creo!..

saludos